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Nuevos y viejos procesos: Fotografía e inteligencia artificial

Nuevos y viejos procesos: Fotografía e inteligencia artificial

Hace una década, el tema que dominaba los avances de la fotografía era la física, con expertos en óptica y sensores aumentando las capacidades del equipo fotográfico. Ahora la inteligencia artificial es lo que la está cambiando dramáticamente, porque las marcas más competitivas se están enfocando en sus diferentes usos para llevar sus cámaras al siguiente nivel.

Un ejemplo de esto es el teléfono Huawei P20 Pro, cuya cámara tiene una función de reconocimiento de escenas en tiempo real. La función incluye diferentes categorías, como “animales” y “paisajes”, además de un modo nocturno que puede procesar fotos ruidosas con excelentes resultados, todo gracias a la inteligencia artificial. Esto permite la creación de imágenes de alta calidad con sensores mucho más pequeños.

La inteligencia artificial no sólo está siendo utilizada en la fotografía móvil. También se han desarrollado dispositivos como Arsenal, el cual se conecta a tu cámara profesional, analiza la toma que estás a punto de capturar, y selecciona la configuración más óptima de manera automática. Para conseguir la mejor configuración posible en cada situación, su red neuronal fue entrenada con miles de fotografías profesionales.

¿Qué significa esto para los fotógrafos? Algunos piensan que su creatividad está siendo desplazada por las decisiones de la inteligencia artificial, por eso no es extraño notar que muchos están recurriendo a procesos fotográficos más antiguos. El fotógrafo Pedro Meyer discute este tipo de nostalgia en esta entrevista:

“Todo el mundo vive como en los 50s. ¿Cómo puedes permitirte mirar hacia atrás cuando no tienes tiempo para mirar hacia adelante? ¿Por qué querría yo hacer un daguerrotipo hoy? Mientras, al mismo tiempo, todas estas cosas están yendo hacia adelante. Ellos van a empezar a quejarse: el mercado ha desaparecido, no puedo vivir de esto, etcétera. ¿Dónde estabas entrenando para lo que está por venir?”

Meyer incita a los fotógrafos a considerarse storytellerscontadores de historias, porque de esa manera aparecerán nuevos pensamientos y soluciones, nuevas maneras de practicar la profesión. También nos incita a prestar atención a los nuevos medios (Youtube, por ejemplo) en lugar de ignorarlos o creer que estamos separados del sistema de creación actual, un sistema que se encuentra en constante cambio. Para Meyer eso es algo positivo, porque en un campo tan cambiante no pueden existir las fórmulas fáciles.

Los que sienten nostalgia por los viejos procesos fotográficos son, mayormente, jóvenes que no los tuvieron como única opción. Como lo describe Jim Wilson, fotógrafo del New York Times, al inicio de su carrera todo dependía del proceso de revelado, por lo que siempre tenía que llevar materiales, equipo de impresión y un transmisor (entre otras cosas). Recuerda, por ejemplo, que debía buscar una línea telefónica para enviar sus imágenes, lo que tardaba alrededor de 10 minutos, y si llegaba a enviar 10 fotografías en un día era algo increíble.

Entonces, ¿elegiremos la supuesta comodidad de la nostalgia? ¿O nos atreveremos a lidiar con el hecho (escalofriante y emocionante al mismo tiempo) de que estamos compartiendo espacio con una nueva forma de inteligencia?

Los efectos de los avances tecnológicos siempre dependen de nuestra reacción ante ellos: las facilidades pueden volvernos complacientes, poco creativos, o pueden darnos más libertad para pensar en las ideas más que en los procesos.

Fuente

Imagen destacada por: Lucia Flores

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